Caminaba en el centro de la ciudad, en un paisaje gris, el cielo nublado, todo indicaba que iba a llover. Era una mañana normal, la gente iba a sus trabajos, yo iba al mío. No entiendo la razón, pero aquella mañana había más gente de lo normal, lo que le daba un color más opaco a las frías calles de mi ciudad. Cuando me percate de esta situación, fue cuando nos topamos.
Ella me vio y su mente se nublo de posibilidades, de deseos. Se paralizo frente a la gran cantidad de opciones que tenia ahí para poder llamarme la atención. Yo con ella ya de frente, sin ninguna posibilidad de darme cuenta con anterioridad. Mi cara delataba la sorpresa y solo reacciono a hacer lo q "se debía hacer" y salude.
Ella con gran cantidad de posibilidades, solo me saludo de vuelta y se digno a callar, como siempre lo hizo.
Habían pasado ya 5 años desde el último encuentro. Ambos rehicieron sus vidas, se cambiaron de ciudad por distintos motivos y su existencia para el otro llego a hacer solo preguntas sin respuestas. Ambos se acordaban a menudo uno del otro. Cada uno se encontraba sorprendido por aquel encuentro improvisto.
Después de los respectivos saludos, todo parecía q iba a ser solo un simple encuentro de dos personas q se quisieron mucho. Pero ella, de pronto se canso de dejar pasar las oportunidades, de seguir la corriente, de ser lo que los otros esperaban q fuera y contra todo a lo que solía ser. Pregunto
-porque?
-Porque, qué?!- pregunte, un poco desconcertado; pero con una sensación de alivio. Como si hace 5 años llevara una carga que al fin podía liberar.
- Porque te encuentro ahora frente a mí y no estamos viajando por el mundo, como lo habíamos planeado. Estoy cansada de esto... Me prometiste un mundo mejor y mira como estoy.
- Junto aquel rió, donde íbamos a construir nuestro hogar e íbamos a vivir alejado de todo lo que nos quiso separar... –Respondí, completando mi promesa de un futuro mejor.
- Creo que lo único q nos separo, fue nosotros mismos. En esto no hay culpas, ni respuestas correctas
-interrumpiendo, respondí- solo verdades no contadas
Luego nos miramos, y las palabras sobraron, cada uno sentía y entendía al otro y el otro a la vez; sin pedir comprensión se sentía comprendido. La gente pasaba, la vida al rededor nuestro seguía, pero solo era capaz de vivir en sus ojos, aquella mirada que solo buscaba ser amada, que me pedía q la sacara de su vida y la llevara donde alguna vez le había prometido llevar.
- Vamos –dije en forma espontanea-, eh estado 5 años esperando este momento, para traerte de vuelta, quitarme esta tristeza intensa y olvidarme de lo que alguna vez hice mal. Quiero buscar aquella libertad que me haga desangrarme de felicidad.
- Su cara cambio, sus ojos dejaron de reflejar todo aquello que me llevo a revivir ese éxtasis de juventud, me miro y me dijo- Todavía vives buscando en mi lo que a ti te falta y así siempre estarás incompleto. Yo no soy la solución a tus respuestas, solo a alguien que debes amar.
Todo se volvió un dejavu
- Cuando seas capaz de amarte, búscame...- Me dio un beso en la mejilla y al oído me dijo adiós, se dio media vuelta y siguió su camino.
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